Carta del Rector del Santuario El Carmen a la Presidenta de Argentina Sra Cristina Fernández

Estimados amigos y lectores.

Hace unos días atrás, traté de enviar esta carta a la Presidenta de Argentina Sra Cristina Fernández, los contactos trasandinos, no fueron posibles, pero no me quiero quedar con este escrito atosigado en mi corazón, lo comparto con ustedes, esperando que por medio  del ciberespacio pueda llegar a las manos que corresponden. He reformulado la carta actualizando algunas cosas.

Pepe Abarza, cmf

@ppcmf.

Informó:

Comunicaciones Santuario El Carmen.

Carta de un ingrato que agradece después de cuatro años.

Curicó, marzo 13 de 2014.

 

Sra. Cristina Fernández

Presidenta de la República de Argentina

Presente:

Sra. Cristina

Reciba mi saludo y afecto con mis mejores deseos de bienestar.

Hace cuatro años atrás, usted visitó la ciudad en la que vivo (Curicó – Chile) su visita se enmarcó en el protocolo propio de esos días, usted había venido a la ceremonia de cambio de mando en Valparaíso cuando la actual presidenta de Chile la señora Michelle Bachelet entregaba al Sr Sebastián Piñera, la banda presidencial.

Hace unos días, nuevamente estuvo presente en otra ceremonia, pero esta vez se hizo a la inversa.

Su visita a mi ciudad, fue para alentar y ver in situ las dependencias del hospital de campaña que vuestro país y gobierno había enviado a Chile, tras el terremoto del 27 F de 2010.

Recuerdo su visita, saliéndose de protocolo, saluda a sus compatriotas como hermanos y con una cuota de maternidad, sintiéndose la madre de esos hombres porque usted es su presidenta y había enviado a estos hombres a cumplir una gran misión en unas tierras que vivían tiempos difíciles.

Le escribo como ciudadano para agradecer, lo que creo que como ciudadanos ingratos no hicimos en su momento y que  usted y su gobierno sí recibieron de nuestras autoridades, de la manera que la diplomacia lo amerita.  Pero lo hago porque yo como tantos otros lamentamos que dicho hospital se haya tenido que ir tan “repentinamente”. Formalmente se dijo que “la situación de emergencia ya había pasado” pero la dijeron nuestras autoridades no nosotros los ciudadanos comunes y corrientes.

Tuve la oportunidad de compartir en los primeros meses de aquel año con todo el personal de dicho hospital, puesto que me llamaban a celebrar una misa o confesarles (soy sacerdote). Me encontré con hombres de profunda fe, gran vocación de servicio y amantes del ser humano. El sudor de ellos, se unió al nuestro en cada momento de esos tiempos difíciles y esto se valora y queda en la retina.

Para quienes fueron atendidos en dicho hospital, vieron la otra cara de la salud, cara que para muchos era desconocida. A los pacientes les llamaban por su nombre, les abrazaban, les escuchaban en sus dolores y les sanaban incluso en el espíritu.

Conocimos lo que es la “medicina gratis y la atención expedita”.

Muchas veces al atardecer esos días, les visitaba para tomarnos unos mates y charlar de los dolores de la vida, los que ellos volcaban en mí para encontrar explicaciones desde la fe. Más de una vez compartimos nuestras lágrimas. Estos hombres lloraron en mi hombro por el dolor que veían en mi pueblo, los sismos que habían les aterraban y me preguntaban con ese tonito argentino “Che, ¿Cómo pueden vivir así?”…

Nos quedamos debiendo un asado y unas partidas de truco (no era el momento). El 25 de mayo de aquel año, les llevé unas botellas de vino para que celebraran el día de la patria, pero el deber de atender ese día estuvo primero. Gente loable y digna de la vocación que tenían.

Una anécdota digna de resaltar, fue el compartir con ellos, cuando sacaron de su recinto a algún médico chileno, que hacía uso del hospital para sus consultas particulares (pagadas claro está) Estos hombres del ejército nos dejaron muy en claro que la “Salud era un derecho no un privilegio”

Cuando el primer grupo de estos hombres partieron, vinieron a despedirse de mí, y a los pies de la madre de Chile (La Virgen del Carmen) les agradecí su entrega y el gran aporte que nos hicieron.

Les hablé de lo hermoso que fue ver, que a hombres de ejército, les brotara ternura y compasión para cada uno de los que atendieron.

El pueblo curicano quedó muy agradecido, pero no pudimos verbalizarlo, puesto que su retiro fue tan rápido e inesperado como las réplicas de sismos que vivíamos en ese entonces.

Presidenta: lamentamos tanto que se hayan ido tan pronto, porque la situación de salud en nuestra ciudad aún no es la mejor, seguimos con un hospital de emergencia y la lista de espera para operaciones es infinita, pero si hay dinero de por medio, el paciente puede casi hasta elegir la hora y día de operación.

La construcción del nuevo hospital llevará algunos años, mientras tanto nuestro pueblo sigue su caminar con la lección aprendida de los médicos del hospital argentino, la salud es un derecho…

En la ciudad capital de la región (Talca) el hospital italiano no se ha ido, sigue dando lecciones de humanismo.

Como mandataria, bien sabe que cada pueblo tiene sus dramas y esperanzas. Nosotros estamos comenzando una nueva etapa en los destinos de Chile. Seguiremos soñando con una salud derecho y con mejoras en su infraestructura. Lo que recibimos de vuestro gobierno fue un gran apoyo y mi pueblo curicano se lo agradece infinitamente y sin diplomacia, porque en fraternidad nuestros pueblos seguirán forjando tiempos nuevos.

Con gratitud y bendición:

Pepe Abarza, cmf

@ppcmf

Misionero Claretiano

Rector Santuario El Carmen.

 

Nota:

He retrasado esta carta, porque estuve esperando desde Argentina, unos posibles contactos para que se la hicieran llegar personalmente y al parecer fue imposible, por ello ahora la dejo abierta para cada navegante en el ciberespacio, porque mi corazón me lo demandaba.

 

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